Hace muchos años atrás (no tengo idea cuando, pero hace mucho tiempo) Charles Darwin viajó por el mundo abordo del Beagle y planteó lo que sería la teoría de la selección natural. Este es un hecho que sería parte de los cimientos de la modernidad, ningún científico lo duda, pero hoy quiero destacar otra aplicación de la teoría de la evolución, una aplicación sociocultural.
Vivimos en un mundo donde gana el más fuerte, pero al hablar del más fuerte no me refiero al que controla las armas, el poder físico; me refiero al vivo, al audaz, que maneja mejor las palabras que las armas, que es experto en la sonrisa y el abrazo, que siempre sabe que cosa decir y de que manera...
Ya acabó el reinado de los sabios, acabó el reinado del poder militar, a ésto último quiero referirme porque suena confuso, o iluso. Cualquiera puede rebatir, el más fuerte gana, basándose incluso en la misma teoría (de Darwin) sobre la cual baso también mi exposición. Pero daré un ejemplo: Bush. El hombre que tiene el mayor poder militar en el mundo, él tiene la fuerza, pero al aplicarla sin razón se ha echado al mundo encima. Bush no ganó, incluso siéndo el más fuerte.
Gana el "vivaracho", ¿quién asciende de puesto? Ya no es ni siquiera el que sabe más, sino el que se maneja mejor, esas son las personas que llegan a ser gerentes, que llegan a ser exitosos. Y para ser vivo, se necesita comunicar, confortar, planificar, incluso en algunas veces mentir (para los que no nacen con el don).
El curriculum permite tener un trabajo, pero no escalar en los puestos de esa organización. Señores, siguiendo las palabras de Darwin pero aplicadas a este mundo de sobremodernidad, el tímido se extingue, se pierde... se desvanece... desaparece. Darwin tenía razón!
Zonora Point vuelve a las pistas este 1 de Julio
Hace 3 años.